Características generales
Aunque numerosos investigadores llevan años trabajando en la identificación de nuevas moléculas antienvejecimiento, el envejecimiento cutáneo sigue siendo un proceso biológico inevitable.
Por un lado, la senescencia celular fisiológica y, por otro, la exposición continua a factores que favorecen el envejecimiento y factores prooxidantes, como la radiación ultravioleta y el humo del tabaco, deterioran progresivamente la integridad de la piel.
El daño en los queratinocitos y, a mayor profundidad, en el colágeno y los fibroblastos, provocado por la radiación ultravioleta y los radicales libres de oxígeno, se traduce en una serie de cambios cutáneos visibles:
- aparición de arrugas y surcos cutáneos;
- alteraciones de la pigmentación;
- reducción del grosor de la piel;
- pérdida de luminosidad e integridad cutánea;
- aparición de reacciones inflamatorias locales;
- alteraciones funcionales de la piel;
- transformación celular.
La medicina antienvejecimiento pretende ralentizar estos procesos y preservar la integridad de la piel, tanto desde el punto de vista estético como funcional, mediante métodos y principios activos específicos, naturales o sintéticos.
Fitoterapia para el cuidado de la piel
En los últimos años, la fitoterapia ha incorporado ampliamente los principios de la medicina antienvejecimiento y se ha convertido en una disciplina especialmente interesante para favorecer la salud cutánea y prevenir algunas alteraciones de la piel.
Numerosos productos naturales pueden ser absorbidos por las distintas capas cutáneas y ejercer localmente diversas funciones, entre ellas acciones antioxidantes, citoprotectoras, antitumorales y fotoprotectoras.
Su potencial terapéutico y preventivo, unido a una tolerabilidad generalmente favorable, ha impulsado el uso de muchas sustancias de origen vegetal en dermatología y cosmetología.
Los polifenoles, los triterpenos, los carotenoides y los glucósidos son solo algunos de los compuestos activos responsables del interés fitoterapéutico y dermatológico de estas plantas.
Para comprender la relevancia de la fitoterapia en la medicina antienvejecimiento, basta considerar el gran número de plantas estudiadas por su posible capacidad para preservar la salud de la piel. Entre las más investigadas se encuentran:
- Aesculus hippocastanum: también conocido como castaño de Indias, puede contribuir a reafirmar la piel al favorecer la producción de colágeno por parte de los fibroblastos. Diversos estudios también sugieren un efecto favorable sobre la cicatrización.
- Aloe vera: puede ayudar a reducir los procesos inflamatorios cutáneos y a inhibir la expresión de metaloproteinasas, enzimas implicadas en la degradación de las fibras de colágeno y, por tanto, en la pérdida de firmeza de la piel.
- Astragalus membranaceus: sus extractos pueden proporcionar soluciones ricas en polisacáridos y flavonoides, capaces de proteger la matriz frente al daño oxidativo y estimular la síntesis de ácido hialurónico, favoreciendo así la rehidratación cutánea.
- Berberis aristata: muy utilizada en la medicina ayurvédica, su aplicación tópica puede ayudar a reducir el eritema asociado a la radiación ultravioleta y a modular la síntesis de colágeno.
- Calendula officinalis: puede contribuir a limitar la evolución inflamatoria de las reacciones causadas por una exposición excesiva a los rayos UV. Ha mostrado utilidad para reducir la inflamación, el edema y el eritema asociados a las quemaduras solares.
- Centella asiatica: rica en triterpenos, saponinas y moléculas biológicamente activas, como el ácido asiático y el centellósido. Puede favorecer la síntesis de colágeno y su organización tridimensional, estabilizar las membranas de los fibroblastos y favorecer su vitalidad, contribuyendo así a la luminosidad y turgencia natural de la piel.
- Curcuma longa: puede mejorar la elasticidad cutánea y reducir el riesgo de alteraciones pigmentarias asociadas al fotoenvejecimiento. Su capacidad para inhibir las metaloproteinasas también puede ayudar a preservar el colágeno y las demás fibras de la dermis.
- Hamamelis virginiana: por su acción astringente, se utiliza en dermatología en algunas afecciones, como el eccema, las úlceras, el eritema y otros trastornos inflamatorios. También podría ser útil en el tratamiento de la dermatitis atópica y en la prevención de determinados daños relacionados con una exposición excesiva a la radiación UV.
- Magnolia obovata: puede inhibir una vía de señalización celular implicada en la activación de los procesos inflamatorios y atenuar así algunas consecuencias de la exposición excesiva a los rayos UV.
- Panax ginseng: rico en diversos compuestos activos, puede ayudar a regular la expresión de enzimas con actividad lítica, como las metaloproteinasas, contribuyendo a preservar la integridad del colágeno en la dermis. También podría limitar la activación de distintos procesos inflamatorios.
- Vitis vinifera: posee un elevado potencial antioxidante gracias a sus numerosos flavonoides y a vitaminas antioxidantes como la vitamina C y la vitamina E. Por ello, puede ayudar a proteger la piel frente a las especies oxidantes y a preservar la integridad celular de los fibroblastos y los queratinocitos.
Consideraciones
Los numerosos recursos naturales con potencial antienvejecimiento justifican el interés por la fitoterapia como posible estrategia antienvejecimiento. No obstante, para utilizar correctamente estas plantas se necesitan más estudios, sobre todo clínicos, que evalúen adecuadamente su eficacia real y su seguridad, también a largo plazo.
En la actualidad, la fitoterapia puede formar parte, junto con otras medidas importantes como la alimentación y el estilo de vida, de un enfoque de primera línea para el healthy aging, es decir, para un envejecimiento saludable y equilibrado.
Bibliografía
- Phytomedicine: «Bioactive compounds from natural resources against skin aging». Pulok K. Mukherjee, Niladri Maity, Neelesh K. Nema, Birendra K. Sarkar