ÍNDICE DEL ARTÍCULO
Para abordar el fotoenvejecimiento pueden considerarse tres estrategias: prevención primaria, prevención secundaria y prevención terciaria.
Prevención primaria
La prevención primaria consiste en proteger la piel frente a los rayos UV perjudiciales.
Para evitar el fotodaño es fundamental utilizar ropa adecuada y una crema con filtros solares que proteja frente a los rayos UVA y UVB. Estos productos están formulados para proteger la piel y se clasifican según su SPF.
El SPF, o factor de protección solar, varía de 6 a 50 e indica la cantidad de radiación a la que una persona puede exponerse antes de desarrollar un eritema solar. Los ensayos han demostrado que solo el 25 % de las personas utiliza realmente la cantidad correcta de protector solar; una aplicación insuficiente impide alcanzar la protección indicada por el SPF.
También es importante informar correctamente a la población: durante el verano se recomienda evitar la exposición directa al sol entre las 10:00 y las 16:00 y llevar sombrero y gafas de sol.
Prevención secundaria
La prevención secundaria consiste en el tratamiento con retinoides, descrito en el capítulo correspondiente.
Prevención terciaria
La prevención terciaria recurre a la medicina estética, es decir, a procedimientos destinados a preservar la estructura y la elasticidad de la piel. Entre las estrategias se incluyen:
Terapia hormonal sustitutiva y envejecimiento cutáneoBótox – toxina botulínica


