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Velo de colágeno: mascarilla, efectos y uso

Introducción

El colágeno desempeña un papel fundamental en la organización tridimensional de los tejidos, especialmente de la piel.

Al interactuar con otras proteínas de la matriz, como los proteoglucanos y la fibronectina, la estructura molecular del colágeno aporta a la piel:

  • su resistencia natural a la tracción;
  • el mantenimiento de sus propiedades elásticas y cohesivas;
  • su organización estructural y la correcta disposición de las diferentes estructuras celulares y no celulares;
  • su actividad fisiológica de autorregulación.

Por tanto, es fácil comprender que las alteraciones estructurales del colágeno puedan repercutir inevitablemente en la integridad funcional y estética de la piel.

Por desgracia, la exposición continua de la piel a factores irritantes de naturaleza química o física, junto con la creciente incidencia de enfermedades inflamatorias y autoinmunes, provoca cambios estructurales en el colágeno y la consiguiente aparición de imperfecciones cutáneas.

La pérdida de luminosidad, la aparición de surcos cutáneos profundos, la hiperpigmentación y las manchas, y la deshidratación progresiva de la dermis y la epidermis son solo algunas de las consecuencias naturales de la pérdida de colágeno.

Por ello, una de las principales estrategias antiedad consiste en favorecer la síntesis de colágeno y preservar su integridad estructural.

Velo de colágeno

El velo de colágeno, también llamado mascarilla de colágeno, es un tratamiento dermatológico y cosmético. Primero se utilizó en dermatología para ayudar a tratar úlceras y quemaduras y, posteriormente, se incorporó a la cosmética por sus efectos revitalizantes y antiedad.

La mascarilla suele estar compuesta por colágeno puro al 100 %, normalmente de origen animal o marino, debidamente purificado y tratado.

Se aplica sobre el rostro durante unos minutos después de tratamientos queratolíticos, como el peeling, la dermoabrasión o la luz pulsada, o después de procedimientos de medicina estética más invasivos, como los rellenos o la biorrevitalización.

Su aplicación es sencilla, agradable y no invasiva, y los resultados pueden ser visibles desde la primera sesión.

Utilidad del velo de colágeno

La aplicación de una mascarilla de colágeno podría ser útil para:

  • estimular la capacidad regenerativa de la piel, sobre todo después de un tratamiento invasivo.
    Optimizar la renovación celular normal podría mejorar claramente la calidad cutánea y favorecer la regeneración fisiológica del estrato córneo;
  • alisar y reafirmar la piel, favorecer una mejor relajación de los músculos faciales y atenuar los surcos ya existentes;
  • hidratar las capas profundas de la dermis, devolviendo a la piel su luminosidad natural.

La rehidratación también podría mejorar la flexibilidad de la piel y suavizar las marcas y los surcos cutáneos.

Efectos sobre la piel

Después del tratamiento, la piel puede verse:

  • más luminosa;
  • más compacta;
  • más densa;
  • más lisa.

La atenuación progresiva de los surcos y la recuperación de la luminosidad natural aportan al rostro un aspecto más joven y saludable.

¿Cuándo está indicado?

Como se ha señalado, el velo de colágeno puede utilizarse después de tratamientos antiedad más o menos invasivos para optimizar sus resultados y ayudar a controlar mejor sus posibles efectos adversos.

El tratamiento antiedad sigue siendo, por tanto, su principal indicación cosmética. También puede utilizarse periódicamente para revitalizar y calmar la piel, sin necesidad de recurrir a protocolos cosméticos más invasivos.

En el ámbito médico, las mascarillas de colágeno también pueden ser útiles en el tratamiento de lesiones cutáneas graves.

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