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Colágeno y suplementos para la piel: efectos secundarios y riesgos

Seguridad general

Los suplementos para la piel a base de colágeno y otros ingredientes activos son generalmente seguros y fáciles de utilizar.

Por tanto, pueden tomarse con relativa tranquilidad, teniendo en cuenta que sus posibles beneficios suelen aparecer tras varios meses de uso constante.

Sin embargo, es importante comprender que el marco regulador de los complementos alimenticios es muy diferente del de los medicamentos.

Normas generales

Para comercializarse en Italia, los suplementos deben notificarse al Ministerio de Sanidad, que evalúa su conformidad con la normativa para proteger la seguridad y garantizar una información correcta al consumidor.

No obstante, a diferencia de los medicamentos, su comercialización no exige ensayos clínicos. Por ello, no existe garantía de que el suplemento adquirido tenga una eficacia clínica real.

Además, la cadena de producción o distribución no siempre está bien controlada. Algunos productos pueden proceder de países con controles de seguridad insuficientes, de modo que una baja calidad no permite garantizar su seguridad.

Por tanto, es prudente desconfiar de los suplementos vendidos fuera de los canales comerciales habituales, por ejemplo en páginas poco conocidas, y promocionados con propiedades o efectos «milagrosos».

Si aparecen efectos adversos o inesperados, conviene suspender el producto e informar al médico o al farmacéutico.

Errores de dosificación

Los errores de etiquetado o fabricación pueden provocar efectos adversos graves por sobredosis y toxicidad.

Este riesgo afecta sobre todo a micronutrientes como la vitamina D y el selenio, cuyas dosis útiles son de apenas unas millonésimas de gramo.

Sin las precauciones adecuadas, cantidades tan pequeñas son difíciles de dosificar y pueden dar lugar a errores de formulación potencialmente graves.

Por ejemplo, un error de fabricación llevó a comercializar suplementos de selenio con una concentración 200 veces superior a la indicada en la etiqueta y causó varios casos de toxicidad aguda 1.

Otros casos de intoxicación se debieron a suplementos que contenían cantidades de vitamina D entre 100 y 4.000 veces superiores a las declaradas 2, 3, 4.

Como muchos suplementos de colágeno aportan también vitaminas y minerales expuestos a estos problemas, elegir productos de calidad ayuda a limitar los riesgos.

Alergias

Al igual que los alimentos, los suplementos para la piel pueden contener sustancias antigénicas capaces de desencadenar alergias en personas predispuestas.

Entre los alimentos que con mayor frecuencia causan alergias se encuentran la leche, el chocolate, los cereales, las legumbres, los huevos, los cítricos y los tomates.

Para proteger a las personas alérgicas o intolerantes, las directivas europeas 2003/89/CE y 2007/68/CE, que modificaron la Directiva 2000/13/CE, obligan a indicar en la etiqueta la posible presencia de 14 grupos de ingredientes alergénicos.

Los aditivos utilizados en muchos suplementos, incluidos colorantes y conservantes, también pueden desencadenar reacciones alérgicas o seudoalérgicas, como urticaria, dermatitis generalizada e incluso anafilaxia 5, 6.

Las personas predispuestas deben leer con especial atención la lista completa de ingredientes.

Efectos secundarios del colágeno

El colágeno siempre ha formado parte de nuestra alimentación, ya que está presente de forma natural en la carne y los productos de la pesca.

Por tanto, suele considerarse una proteína segura y con pocos efectos adversos.

Molestias digestivas

Algunas personas indican que los suplementos de colágeno dejan un sabor amargo persistente en la boca 7.

Además, el colágeno es una proteína con propiedades «pegajosas» y puede resultar difícil de digerir.

Los suplementos pueden provocar efectos digestivos, como sensación de plenitud o ardor de estómago 7.

Elegir productos con colágeno hidrolizado reduce este riesgo y mejora el sabor, la solubilidad y la digestibilidad 8, 9.

Toxicidad

Más allá de las molestias digestivas, no se conocen otros riesgos asociados a los suplementos de colágeno. Los ensayos clínicos en seres humanos y los estudios de toxicidad crónica en ratas, hasta una concentración dietética del 18 %, no observaron efectos adversos 10.

Reacciones alérgicas

Algunos suplementos de colágeno proceden de alérgenos alimentarios comunes, como pescado, crustáceos o huevos. Las personas alérgicas a estos alimentos deben evitar los productos elaborados con ellos.

Por ejemplo, el colágeno de pescado hidrolizado se ha asociado a casos de anafilaxia en personas predispuestas 11.

En cuanto a la alergia a los crustáceos, el colágeno marino suele obtenerse de la piel de peces de agua dulce de acuicultura. Aunque el riesgo debería ser bajo, conviene comprobar que no haya contaminación, por ejemplo consultando al fabricante.

¿El colágeno perjudica al hígado o a los riñones?

El colágeno es una proteína y, según antiguas creencias, un exceso de proteínas podría perjudicar al hígado y a los riñones.

Sin embargo, las dosis de colágeno habituales, en torno a 5 gramos diarios, solo representan una pequeña parte del aporte proteico total.

Por sí solo, el colágeno no puede convertir una dieta normal en una dieta excesivamente proteica.

Además, existen pocas pruebas de que una ingesta elevada de proteínas dañe el hígado o los riñones de las personas sanas 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19.

En cambio, en personas con enfermedad hepática o renal grave, una ingesta elevada de proteínas, incluido el colágeno, tiende a aumentar los metabolitos tóxicos en sangre 20, 21.

Por tanto, salvo que exista enfermedad renal crónica o una función renal reducida, es poco probable que el colágeno, incluso a dosis altas de 15-20 g al día, perjudique al hígado o a los riñones.

Contaminación microbiológica

La extracción de colágeno bovino o porcino se asocia teóricamente al riesgo de transmitir enfermedades zoonóticas, como las EET (encefalopatías espongiformes transmisibles), la EEB (encefalopatía espongiforme bovina) y la fiebre aftosa.

La EEB es la enfermedad del ganado conocida como mal de las vacas locas.

Pertenece a un grupo de enfermedades neurodegenerativas mortales que afectan a seres humanos y animales, las encefalopatías espongiformes transmisibles 12.

Estas enfermedades están causadas por una forma anormal de una proteína celular denominada prión.

Existen pocas pruebas de que la EEB pueda transmitirse mediante el colágeno.

El colágeno suele extraerse de la piel, los tendones o los cartílagos, y no del sistema nervioso central, rico en proteínas priónicas. Cuando se utilizan huesos, se desengrasan y se retira la médula.

Los controles veterinarios y sanitarios y los procesos de extracción, como los tratamientos con ácidos, álcalis, enzimas y ultrasonidos, reducen aún más el riesgo. La EFSA estimó que era prácticamente seguro, con una probabilidad del 99-100 %, que el uso de colágeno en la alimentación bovina no provocara nuevos casos de EEB 12.

Interacciones farmacológicas

Los suplementos alimenticios pueden modificar la absorción, distribución y eliminación de los medicamentos que se toman al mismo tiempo.

Las consecuencias dependen del tipo de interacción.

Estadísticamente, el mayor número de interacciones se registra con fármacos como warfarina, insulina y antidiabéticos orales, ácido acetilsalicílico, ticlopidina y digoxina.

Personas de riesgo

El riesgo de efectos adversos puede ser mayor cuando el organismo ya está debilitado, por ejemplo por varias enfermedades o múltiples tratamientos, o en condiciones fisiológicas como el embarazo y la lactancia.

Se requiere especial prudencia en niños, personas mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas tratadas con varios medicamentos.

Qué hacer

Los suplementos para la piel, como cualquier suplemento alimenticio, nunca deben sustituir una dieta variada y equilibrada ni un estilo de vida saludable.

Aunque no requieren receta, es aconsejable consultar al médico o al farmacéutico antes de tomarlos.

Es especialmente importante consultar previamente al médico si:

  • se padece un trastorno o enfermedad o se toman medicamentos;
  • se pretende combinar varios suplementos;
  • se pertenece a una población vulnerable, como personas mayores, niños, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia.

También es importante leer atentamente la etiqueta, incluidas las advertencias, las instrucciones de uso y los ingredientes, especialmente en caso de alergias o intolerancias.

Los suplementos no deberían tomarse durante periodos prolongados, por ejemplo más de tres meses, sin consultar al médico.

Si aparecen efectos adversos o inesperados, se debe suspender el producto e informar al médico o al farmacéutico.

Por último, conviene desconfiar de productos desconocidos vendidos en internet con promesas extraordinarias. Es preferible elegir marcas reconocidas, fabricadas en Italia o en la Unión Europea y disponibles en canales oficiales, como las farmacias.

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