El tratamiento clínico de primera elección para la piel envejecida, tanto por procesos intrínsecos como extrínsecos, es la aplicación tópica de retinoides, es decir, derivados de la vitamina A. Estas sustancias ejercen efectos favorables sobre la piel fotodañada y el colágeno dérmico, haciendo que la piel pueda parecer más joven y que las arrugas sean menos visibles. Su acción favorece el depósito de colágenos I y III recién sintetizados, acompañado de un aumento significativo del número de fibras de anclaje. Los retinoides también pueden estimular el depósito de microfibrillas ricas en fibrilina en la dermis papilar, ayudando a restablecer una conexión física entre las capas superficiales de la piel y las fibras elásticas maduras situadas en profundidad. Este parámetro se utiliza para evaluar el potencial reparador cutáneo de los cosméticos de venta libre, aunque su relevancia funcional todavía no se ha determinado por completo.
Mecanismos y consecuencias de la remodelación de las fibras elásticas — Efectos del envejecimiento sobre las funciones de la piel





