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Ceramidas | Qué son, para qué sirven y cómo se utilizan

Introducción

Las ceramidas son un tipo particular de lípidos sintetizados por unas células de la piel denominadas queratinocitos.

También son importantes para el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso, aunque el público general las conoce sobre todo por su relevancia en el cuidado de la piel.

Los cosméticos con ceramidas ayudan a complementar la producción natural de ceramidas de la piel, que tiende a disminuir con el envejecimiento y en presencia de afecciones de origen irritativo.

Estos productos pueden ayudar a restaurar la integridad de la barrera cutánea y a reducir la irritación. También pueden desempeñar un papel complementario en el tratamiento del eccema y la psoriasis.

La barrera lipídica

La primera línea de defensa del organismo frente a las agresiones externas es la piel y, más concretamente, el estrato córneo de la epidermis. Esta capa cumple además otra función esencial: evitar una deshidratación excesiva.

Desde el punto de vista estructural, el estrato córneo está formado por una organización multicelular que suele describirse mediante el modelo de los «ladrillos» —las células— y el «mortero» —el cemento intercelular—.

El «mortero» sella los espacios entre las células y está formado por una matriz extracelular hidrófoba compuesta por:

  • ácidos grasos;
  • colesterol;
  • al menos 10 moléculas diferentes pertenecientes a la familia de las ceramidas.

En particular, las ceramidas se organizan formando una especie de cemento impermeable, capaz de conservar un nivel adecuado de hidratación y, al mismo tiempo, proteger el organismo frente a posibles agresores externos.

El paso de los años, la aparición de trastornos inmunitarios y la acción perjudicial de la radiación ultravioleta y de las especies reactivas de oxígeno deterioran progresivamente la integridad de la barrera cutánea, exponiendo primero la piel y después todo el organismo a posibles fenómenos patológicos.

Junto con el colesterol y los ácidos grasos saturados, las ceramidas crean una capa protectora impermeable que ayuda a evitar la pérdida excesiva de agua por evaporación y actúa como barrera frente a la entrada de microorganismos.

Qué son las ceramidas

Las ceramidas son complejos moleculares pertenecientes a la gran familia de los esfingolípidos. Presentan estructuras diferentes y están formadas por derivados de la esfingosina unidos a ácidos grasos.

Las diferencias en el tipo de ácidos grasos asociados, su grado de saturación y su posible hidroxilación hacen que esta familia sea químicamente heterogénea.

Por lo general, las ceramidas tienen un punto de fusión muy elevado y son sólidas a temperaturas fisiológicas. También se caracterizan por poseer un pequeño grupo polar terminal, esencial para su función biológica.

Desde el punto de vista químico, las ceramidas, junto con las estructuras lamelares propias del estrato córneo y los demás ácidos grasos presentes en la matriz, constituyen una barrera tanto bioquímica como física.

Funciones

A lo largo de los años, diversos estudios han analizado las posibles aplicaciones dermatológicas de las ceramidas exógenas y han descrito, además de su función clásica como barrera, una importante actividad reguladora de las células.

Estos estudios atribuyen a las ceramidas las siguientes funciones:

  • una función de diferenciación, importante para favorecer la maduración del estrato córneo y la queratinización superficial;
  • una función reguladora de la proliferación, mediante el control de mecanismos proliferativos dependientes de las ciclinas;
  • una función apoptótica, necesaria para controlar la renovación celular normal y contribuir así a la inhibición por contacto.

Fuentes de ceramidas

La compleja síntesis orgánica que caracteriza a las ceramidas ayuda a comprender la importancia biológica de estas moléculas.

Las ceramidas se liberan por exocitosis durante el proceso normal de diferenciación de los queratinocitos.

Primero se acumulan en vesículas específicas en forma de glucosilceramidas y, después, se liberan al medio extracelular conforme progresa la diferenciación de las células epidérmicas.

Unas enzimas específicas presentes en la matriz, denominadas cerebrosidasas, separan el residuo de azúcar y producen así las ceramidas que participan químicamente en la cohesión de la matriz extracelular y en la conservación de su contenido de agua.

Posteriormente, algunas ceramidas son degradadas por enzimas conocidas como ceramidasas, lo que da lugar a moléculas biológicamente activas como la fitoesfingosina y la esfingosina, capaces de regular con precisión la actividad celular.

¿De dónde se obtienen las ceramidas?

La complejidad biológica y biosintética de estas moléculas implica también una obtención química e industrial compleja.

La extracción de ceramidas, sobre todo de tejidos porcinos y bovinos, se abandonó debido a posibles riesgos higiénicos y sanitarios. Posteriormente se identificaron posibles fuentes vegetales, principalmente el trigo y el aceite de jojoba.

A pesar de algunos resultados positivos, las diferencias químicas entre estas ceramidas y las ceramidas humanas orientaron la investigación, especialmente en el ámbito biotecnológico, hacia la producción de ceramidas humanas a partir de levaduras, con excelentes resultados tanto en seguridad como en relación estructura-función.

Un estudio clínico con un extracto de trigo rico en ceramidas mostró una mayor hidratación de la piel en las personas que tomaron el extracto en comparación con un placebo, lo que sugiere una posible utilidad de la ingesta oral además del uso cosmético 1.

Ceramidas en los cosméticos

A diferencia de los hidratantes habituales, destinados principalmente a rehidratar la capa más superficial de la piel, los cosméticos con ceramidas pretenden optimizar el estado de hidratación de toda la piel mediante la restauración de las relaciones intercelulares normales.

En este sentido, los cosméticos con ceramidas pueden estar indicados para:

  • rehidratar la piel;
  • restaurar la película lipídica superficial;
  • restaurar la barrera cutánea fisiológica;
  • favorecer el metabolismo celular normal de la epidermis;
  • complementar el tratamiento farmacológico de enfermedades inmunomediadas con repercusiones cutáneas;
  • ejercer una acción antienvejecimiento apreciable.

El tratamiento complementario con productos hidratantes, especialmente los que contienen ceramidas, también puede considerarse en pacientes con acné 2.

Un estudio clínico realizado en 15 mujeres asiáticas sanas de entre 20 y 30 años, cuya piel había sido tratada previamente con laurilsulfato de sodio como agente irritante, mostró que la aplicación tópica de emulsiones de aceite en agua con ceramida 1, ceramida 3 o ambas —dos veces al día durante 28 días— mejoraba la función barrera y, en consecuencia, la hidratación de la piel 3.

Como alternativa a la aplicación directa de las costosas ceramidas, la aplicación tópica de una mezcla de distintos aceites vegetales también ha demostrado que puede aumentar el contenido de ceramidas de la piel, junto con mejoras en la hidratación del estrato córneo y en la función barrera de la piel envejecida 4.

Lo mismo ocurre con algunas cremas formuladas con extractos posbióticos ricos en esfingomielinasa, una enzima necesaria para convertir la esfingomielina nativa de la piel en ceramidas 5, 6.

Otra opción consiste en tomar ceramidas por vía oral.

Precauciones

Diversos estudios indican que una acumulación excesiva de ceramidas en el estrato córneo puede alterar el equilibrio celular normal y favorecer la aparición de reacciones anómalas.

Además de las posibles reacciones adversas relacionadas con una incompatibilidad con el producto o sus excipientes, debe tenerse en cuenta la sensibilidad individual, especialmente en pieles grasas o atópicas.

Bibliografía

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