ÍNDICE DEL ARTÍCULO
Qué son
El eslogan «hidrata la piel» se ha convertido en una expresión habitual en el mundo de la cosmética.
En general, se considera «hidratante» cualquier sustancia o producto capaz de aumentar el contenido de agua de la piel.
La hidratación cutánea es esencial para preservar la integridad de la barrera cutánea, una estructura fisiológica fundamental que aísla y protege la piel y el organismo del contacto directo con los agentes externos.
Hidratación natural
La hidratación natural de la piel refleja su contenido de agua.
El estrato córneo, la capa más superficial de la epidermis, desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de la hidratación cutánea.
En este nivel existe una auténtica barrera que limita la pérdida de agua.
Los componentes de esta barrera incluyen:
- lípidos, como ceramidas, colesterol y ácidos grasos saturados;
- proteínas, especialmente queratinas;
- NMF, sigla de Natural Moisturizing Factor, compuesto por distintas sustancias hidrosolubles capaces de absorber grandes cantidades de agua:
- urea;
- aminoácidos libres;
- sacáridos;
- ácidos orgánicos y sus sales;
- ácidos inorgánicos y sus sales.
Aproximadamente el 20-25 % del peso del estrato córneo está formado por agua, esencial para garantizar su plasticidad y elasticidad. Esta agua no se encuentra libre, sino unida a los componentes del estrato córneo, como los lípidos y las queratinas.
Perspiratio insensibilis
El agua presente en la piel procede de la perspiratio insensibilis, un fenómeno natural e imperceptible por el que el agua se evapora desde la dermis subyacente hasta alcanzar el estrato córneo.
Al llegar al estrato córneo, el agua se une a las queratinas y a los lípidos, formando la estructura córneo-lipídica fisiológica que protege la piel y mantiene su hidratación.
Una pérdida del 10 % del agua del estrato córneo es suficiente para provocar descamación y sequedad cutáneas.
Por qué se seca la piel
La piel se seca y se deshidrata cuando la barrera hidrolipídica pierde su capacidad para retener el agua. Como consecuencia:
- el agua se evapora;
- la piel se deshidrata;
- la barrera cutánea deja de cumplir correctamente su función fisiológica.
Para evitar la deshidratación es importante mantener la barrera hidrolipídica en buen estado.
Características
Las cremas hidratantes son adecuadas para todos los tipos de piel, desde las jóvenes y mixtas hasta las maduras y deshidratadas.
Según el tipo de piel, pueden enriquecerse con activos más específicos, capaces de actuar de forma más eficaz sobre una determinada necesidad cutánea.
Por ejemplo:
- las cremas hidratantes para pieles jóvenes suelen presentar una textura más ligera y de fácil absorción;
- para las pieles maduras, la crema ideal debe contener activos específicos destinados a prevenir o atenuar las arrugas y otros signos del paso del tiempo.
La crema hidratante ideal
Una crema hidratante ideal debería reunir las siguientes características:
- estar formulada como una emulsión, con una fase acuosa y otra oleosa que imiten la composición natural de la piel;
- contener moléculas hidratantes, como ácido hialurónico, glicerina, pantenol y alantoína;
- aportar una cantidad adecuada de sustancias lipídicas capaces de restablecer la función barrera;
- absorberse rápidamente;
- ser compatible con la piel;
- no estar testada en animales;
- contener activos no sensibilizantes;
- presentar una textura agradable.
Cremas hidratantes de día y de noche
Las cremas hidratantes pueden dividirse en dos grandes categorías, diferenciadas principalmente por su consistencia:
- la crema hidratante de día presenta una textura más ligera y se absorbe rápidamente. Además, suele incluir filtros solares, fundamentales para proteger la piel de los rayos UV, implicados en el fotoenvejecimiento;
- la crema hidratante de noche suele ser más rica y contener una mayor proporción de componentes oleosos, por lo que resulta más nutritiva. Las cremas de noche normalmente no contienen filtros solares.
Activos hidratantes
El principal objetivo de una crema hidratante es reducir la pérdida transepidérmica de agua y mantener al mismo tiempo un nivel adecuado de hidratación.
Agentes humectantes y seborreguladores
La fase acuosa de la emulsión contiene ingredientes solubles o dispersables en agua que actúan como humectantes y reguladores de la hidratación.
Entre estas sustancias pueden encontrarse:
- glicerina, uno de los ingredientes más utilizados en cremas y lociones hidratantes, eficaz para combatir la sequedad cutánea y refrescar la superficie de la piel;
- NMF, o factor natural de hidratación, capaz de retener agua en la superficie cutánea y compuesto por:
- urea, con propiedades queratoplásticas y queratolíticas;
- aminoácidos, como la L-serina;
- glucosa y otros azúcares;
- sales orgánicas, como el ácido láctico y el ácido cítrico;
- sales inorgánicas, como cloruros y fosfatos.
- pantenol, o provitamina B5, que también ayuda a prevenir el envejecimiento cutáneo gracias a sus propiedades hidratantes, emolientes, calmantes, elastizantes, protectoras y reparadoras 1;
- gel de aloe vera;
- vitamina C, o ácido L-ascórbico, conocida por sus propiedades contra los radicales libres, es decir, antioxidantes. Se utiliza mucho en cosméticos antiedad para aportar luminosidad a la piel dañada por el sol, estimular la renovación celular y aclarar las manchas oscuras;
- alfahidroxiácidos en bajas concentraciones;
- ácido hialurónico y colágeno, que apoyan y estimulan la síntesis endógena de colágeno y contribuyen a aumentar la densidad y la hidratación cutáneas.
Sustancias de barrera
La otra fase de la emulsión hidratante está formada por ingredientes lipídicos capaces de mantener íntegra y eficaz la barrera cutánea.
Atención
Las sustancias de barrera no son hidratantes en sentido estricto. Sin embargo, son indispensables en las cremas hidratantes porque contribuyen indirectamente a mantener un nivel adecuado de hidratación cutánea.
Entre las sustancias de barrera más utilizadas se encuentran:
- ceramidas;
- colesterol y sus derivados;
- ácidos grasos saturados, como:
- ácido esteárico;
- ácido palmítico.
- ácidos grasos insaturados, como los ácidos linoleico, linolénico y oleico, presentes en:
- aceite de oliva;
- aceite de argán;
- aceite de borraja;
- aceite de macadamia;
- aceite de almendras dulces;
- manteca de karité;
- aceite de germen de trigo.
- grasas sintéticas, como:
- vaselina;
- parafina líquida;
- derivados del isobutileno;
- ésteres.
- grasas de origen animal, como:
- aceite de emú, obtenido de la piel de un ave australiana y cuya composición de ácidos grasos se aproxima a la de la barrera cutánea humana;
- alcoholes de lanolina.
Hidratante, emoliente o humectante
En el lenguaje cotidiano, el término «hidratante» suele confundirse con «emoliente» o «humectante».
Aunque los tres conceptos buscan prevenir la deshidratación, no significan exactamente lo mismo:
- las cremas hidratantes favorecen la entrada de agua a través de la piel;
- las cremas emolientes mantienen la piel hidratada al limitar la evaporación del agua desde el estrato córneo;
- las sustancias humectantes favorecen la unión de las moléculas de agua a los queratinocitos, pero por sí solas no bastan para hidratar la piel.
Beneficios
¿Por qué comprar una crema hidratante?
Existen muchas buenas razones para hidratar la piel con cosméticos específicos.
Las cremas hidratantes:
- pueden proteger la piel de la deshidratación y mantener un aspecto sano y uniforme;
- pueden ayudar a prevenir el envejecimiento cutáneo prematuro, una de las principales causas de las arrugas;
- pueden contribuir a restablecer la barrera protectora de la piel;
- aportan bienestar a la piel porque:
- previenen la sequedad cutánea;
- protegen la piel sensible;
- mejoran la textura y la densidad de la piel;
- pueden ayudar a disimular las imperfecciones.
Modo de uso
Cómo aplicarlas correctamente
La forma de aplicar una crema hidratante influye en el resultado.
Para aprovecharla al máximo, se recomienda:
- limpiar el rostro con suavidad todos los días y siempre después de hacer ejercicio o sudar;
- después de la limpieza, secar el rostro con suaves toques, dejando la piel ligeramente húmeda, y aplicar la crema. El consejo de aplicarla sobre la piel húmeda permite que el producto ayude a retener el agua;
- aplicar un protector solar o elegir una crema hidratante con factor de protección solar;
- cuando se utilicen cremas medicinales, aplicar la hidratante al menos 30 minutos después.
Otros consejos de uso
Crema y sérum facial
Para maximizar el efecto hidratante de la crema facial, después de la limpieza puede aplicarse un sérum facial específico para el propio tipo de piel.
Los sérums faciales son fórmulas líquidas y acuosas especialmente ricas en activos muy concentrados y de pequeño tamaño molecular.
Su función principal es transportar los activos con mayor rapidez y profundidad hasta las capas más profundas de la epidermis.
Por ejemplo, los sérums faciales antiarrugas o antiedad pueden combinarse con cremas hidratantes. La asociación sérum-crema potencia la acción y permite alcanzar antes el efecto hidratante.
Guía de elección
Existe una crema hidratante adecuada para cada tipo de piel.
Piel normal
La piel «normal» no es ni demasiado seca ni excesivamente grasa. Para conservar este equilibrio natural se recomienda una crema hidratante de base acuosa y textura ligera.
Las cremas para piel normal suelen contener aceites ligeros e ingredientes cosméticos como la silicona, por ejemplo la ciclometicona 2.
Piel seca
La piel seca se presenta agrietada, áspera y con picor.
En estos casos, el objetivo es restablecer la humedad cutánea. Conviene elegir una crema de base oleosa formulada con ingredientes capaces de retener el agua 3.
Las cremas para piel muy seca pueden contener ingredientes como ácido láctico y urea 2.
Piel muy seca y agrietada
Las pieles especialmente secas y deshidratadas necesitan una acción más intensa. Se pueden elegir ungüentos formulados con vaselina, capaces de reducir eficazmente la pérdida de agua.
Al tratarse de una fórmula bastante rica, se recomienda aplicarla antes de acostarse.
Piel mixta
La piel mixta presenta zonas muy secas, como las mejillas, alternadas con zonas grasas, como la frente, la nariz y la barbilla.
En este caso puede utilizarse una crema hidratante ligera en el rostro y otra más rica en brazos y piernas, o bien una loción de textura intermedia con filtros solares de amplio espectro.
Las cremas para piel mixta tienen una textura más ligera que las destinadas a piel seca.
Piel grasa
Las pieles grasas suelen presentar brillos y tendencia al acné.
Este tipo de piel también necesita una hidratación profunda, especialmente después de utilizar productos corporales agresivos capaces de eliminar la capa lipídica natural.
Conviene elegir una crema ligera, un gel o una loción que proteja la piel después de la limpieza, por ejemplo:
- una crema hidratante de base acuosa, etiquetada como «sin aceite» o «no comedogénica», es decir, que no obstruya los poros;
- una crema con ingredientes matificantes que ayuden a evitar los brillos;
- una fórmula sin sustancias que puedan obstruir los poros, como vaselina, aceite de coco o manteca de cacao.
En caso de piel muy grasa, algunas fuentes sugieren preferir un protector solar a una crema hidratante 2.
Piel madura
La piel madura tiende a ser fina, deshidratada y poco elástica. Para mantenerla suave y bien hidratada conviene elegir una crema hidratante y emoliente con sustancias útiles para prevenir las arrugas, las ojeras y otros signos del tiempo.
Las cremas hidratantes antiedad pueden contener:
- sustancias antioxidantes, como vitaminas y extractos naturales;
- alfahidroxiácidos;
- retinoides;
- ácido hialurónico;
- colágeno;
- vaselina;
- glicerina.
Piel sensible
La piel sensible tiende a presentar enrojecimiento, irritación y picor, además de erupciones. Por ello, se recomienda una crema hidratante suave que sea:
- formulada con ingredientes calmantes, como manzanilla o aloe;
- sin perfume;
- hipoalergénica;
- etiquetada como «para piel sensible»;
- sin sustancias irritantes, como alfahidroxiácidos.
Cremas hidratantes para rostro y cuerpo
En general, la piel del rostro y la del cuerpo necesitan los mismos tipos de sustancias hidratantes. Por tanto, las cremas faciales no tienen por qué contener ingredientes completamente distintos de las corporales.
Sin embargo, la piel del rostro es más fina y delicada, mientras que la del cuerpo suele ser más gruesa.
La piel corporal está sometida continuamente al roce de la ropa, que puede provocar pequeños traumatismos o irritaciones superficiales.
Por ello, en comparación con una crema facial, una hidratante corporal debería contener mayores concentraciones de:
- sustancias hidratantes, como glicerina;
- sustancias humectantes, como urea;
- aceites vegetales, como aceite de almendras dulces, aceite de argán o aceite de germen de trigo;
- sustancias emolientes y calmantes, como pantenol y tocoferol;
- alfahidroxiácidos en bajas concentraciones, como ácido láctico, ácido mandélico y ácido glicólico.
Las cremas faciales suelen formularse con ingredientes más suaves y pueden tener una textura más o menos ligera según el tipo de piel.
Cómo potenciar su acción
Las cremas hidratantes por sí solas no garantizan una hidratación perfecta. Para mantener la piel suave y lisa es importante cuidarla también desde el interior.
Importancia de la dieta
La alimentación desempeña un papel importante en el aspecto de la piel. Para potenciar el efecto de las cremas hidratantes conviene adoptar un estilo de vida saludable y una dieta adecuada:
- beber al menos unos dos litros de agua al día;
- consumir frutas y verduras, ricas en sales minerales y agua;
- si es necesario, tomar suplementos de vitaminas antioxidantes, como vitamina A, vitamina C y vitamina E. Estas «vitaminas de la belleza» ayudan a proteger la piel de los daños provocados por los radicales libres generados por el sol y la contaminación;
- preservar la estructura de las membranas celulares y del manto hidrolipídico aportando una cantidad adecuada de ácidos grasos poliinsaturados;
- si es necesario, tomar suplementos de colágeno o ácido hialurónico para mantener la piel elástica e hidratada;
- aplicar cremas hidratantes enriquecidas con activos específicos para la belleza y el bienestar de la piel, como:
- alantoína;
- pantenol;
- ácido lipoico;
- fosfolípidos;
- extractos vegetales.
- preservar la integridad funcional y estructural de la microcirculación cutánea para favorecer el transporte de oxígeno, agua y nutrientes. Para ello pueden utilizarse activos específicos como:
- resveratrol;
- Centella asiatica;
- ácido elágico;
- bromelina;
- rutina.
Estilo de vida
Por último, el estilo de vida influye notablemente en el aspecto y la hidratación de la piel. Para mantener una buena hidratación se recomienda no fumar, limitar el alcohol y evitar los excesos alimentarios.


