Introducción
Las estrías son una de las alteraciones estéticas con mayor impacto sobre la apariencia.
Según diferentes autores, la incidencia de estas lesiones, especialmente entre las mujeres, se situaría entre el 40 y el 70 %. Pueden repercutir notablemente en la calidad de vida y el bienestar psicológico, hasta llegar en algunos casos a dificultar las relaciones sociales habituales.
Aunque existen distintos tratamientos, algunos relativamente eficaces, ninguno puede garantizar su desaparición completa. Por este motivo, la prevención representa un aspecto fundamental cuando se abordan las estrías.
Para definir y comprender las posibles estrategias preventivas, es necesario conocer las características histológicas y los factores de riesgo. A este respecto, se recomienda consultar el artículo introductorio sobre las estrías.
Identificación de los factores de riesgo
Algunos factores de riesgo, como los genéticos y étnicos, no permiten ninguna intervención preventiva o terapéutica. Excluidos estos factores no modificables, una estrategia adecuada debe comenzar por identificar los riesgos presentes en cada caso.
Por ello, en los apartados siguientes se asocia a cada factor de riesgo una medida preventiva específica.
Peso corporal
El peso y sus variaciones constituyen un factor de riesgo importante, pero también un ámbito en el que la prevención puede resultar especialmente eficaz. Se recomienda:
- controlar el peso, sobre todo durante etapas especialmente vulnerables como la adolescencia y el embarazo;
- evitar variaciones intensas, tanto pérdidas como aumentos, en períodos muy cortos;
- cuando sea necesario adelgazar, planificar la pérdida de peso con un profesional de la nutrición para reducir el riesgo de alteraciones estéticas como las estrías.
Alimentación
La alimentación también desempeña un papel fundamental en la prevención. Por una parte, ayuda a controlar correctamente el peso y a evitar cambios bruscos; por otra, debe favorecer un estado adecuado de hidratación del organismo y de la piel.
Además, debe aportar todos los aminoácidos necesarios para mantener la síntesis proteica, así como cantidades suficientes de vitaminas, minerales y antioxidantes, protegiendo las estructuras cutáneas frente al daño causado por los radicales libres de oxígeno.
En este contexto, el modelo clásico de dieta mediterránea puede ser útil tanto para cubrir las necesidades nutricionales y evitar carencias potencialmente relacionadas con alteraciones estéticas como para prevenir los excesos alimentarios asociados a la obesidad.
Estrés y estilo de vida
La aparición de estrías también puede relacionarse con un estilo de vida inadecuado. Está demostrado que las situaciones de hipercortisolismo, presentes no solo en enfermedades endocrino-metabólicas sino también en determinadas condiciones de estrés, pueden alterar de manera importante la calidad de la dermis y la distribución de las fibras de colágeno, favoreciendo así su aparición.
Lo mismo ocurre con numerosos factores prooxidantes, como el humo del tabaco y los productos de combustión, que ejercen un intenso estrés oxidativo sobre la piel. Para prevenir las estrías, es aconsejable mejorar todo lo posible el estilo de vida.
Factor cutáneo
Dado que esta alteración se origina en la dermis, primero como proceso inflamatorio y después como resultado cicatricial, la propia piel constituye una de las principales dianas de la prevención.
Además del papel sistémico de la alimentación y del estilo de vida y de sus efectos sobre la salud cutánea, existen algunas precauciones específicamente dermatológicas.
Para reducir el riesgo de aparición de estrías, se recomienda:
- evitar la exposición excesiva a la radiación ultravioleta y las consecuencias del fotoenvejecimiento;
- mantener una hidratación cutánea adecuada, también con ayuda de cosméticos humectantes, hidratantes y protectores;
- aplicar diariamente, especialmente durante los períodos de mayor riesgo, como el embarazo o la pérdida de peso, y en las zonas más propensas —abdomen, senos y caderas—, cosméticos a base de aceites vegetales, fragmentos de ácido hialurónico, vitaminas y antioxidantes.
Estos productos pueden ayudar a reforzar la película lipídica superficial y a proteger la estructura de la dermis, preservando o mejorando su elasticidad normal.
Conclusiones
Los distintos ámbitos sobre los que se puede intervenir ofrecen un conjunto amplio de medidas preventivas.
Como los factores de riesgo suelen complementarse, una vez identificado el principal conviene adoptar todas las precauciones necesarias para limitar su impacto y extender la prevención a los demás factores potenciales.
Un enfoque preventivo global puede ayudar a reducir la aparición de estrías.
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